domingo, 13 de agosto de 2017

Los cretenses


Habitada al menos desde el Neolítico, Creta fue la cuna de la civilización minoica y, gracias al desarrollo de la navegación, ocupó un lugar predominante en el Egeo. Sin embargo, la historia de los antiguos cretenses no empezó a ser conocida hasta comienzos del siglo XX, cuando el arqueólogo Arthur Evans descubrió el palacio de Cnosos. Fue él quien llamó “minoica” a esta remota civilización, nombre inspirado en Minos, considerado fundador de la primera dinastía de gobernantes cretenses. En realidad se discute aún si Minos era el nombre de algún soberano legendario o indicaba, simplemente, el título de rey. 

Minos era sacerdote además de rey. Gobernaba en Cnosos, donde se fue concentrando el poder. Según la leyenda, Radamanto y Sarpedón, señores de Festo y de Malia, eran hermanos suyos, lo que sugiere que las tres ciudades podrían haber formado una confederación bajo el liderazgo de Cnosos, lugar habitado desde el 7000 a.C.

A partir del 1600 a. C floreció en Creta la cultura micénica, de origen griego. La vida se centra en el palacio, donde vive el wanax o jefe supremo sobre el que recaen todos los poderes y que parece haber sido objeto de culto. Su segundo es el lawagetas, que al igual que él dispone de un temenos, es decir, un terreno personal sagrado destinado a su beneficio y usufructo privado, aunque más pequeño. El lawagetas era probablemente el jefe del ejército, y los hekwetai (oficiales) dirigían las tropas. Había también una magistratura, la geronsia o consejo de ancianos, constituida por los gerontes, que asesoraban al rey.


Con el término basileus se designa al aristócrata que es jefe de un distrito agrario o aldea, también con atribuciones sacerdotales. El pueblo, junto con la tierra donde vive, constituía el demos. La tierra se dividía en estatal y privada, y era concedida en lotes a los usufructuarios. A cada familia se le asignaba una parcela que cultivaba por sí misma, y los propietarios terratenientes eran los telestai.

Los cretenses tenían como recurso la ganadería, la caza, la pesca y la recolección de productos silvestres, pero al principio no fueron agricultores, hasta que el aumento de la población lo hizo necesario. A partir de entonces, sus fiestas siguen el ritmo del año agrícola. Cultivaban trigo y cebada en toda la isla, y era importante el olivo, la higuera y la palmera datilera. Los campesinos llevaban a los palacios o a los centros administrativos sus cosechas y materias primas, según las cantidades previstas. Entonces recibían las raciones de alimentos básicos y el grano para la siembra, así como la ropa y utensilios que precisaran.

Criaban a gran escala bueyes, cerdos y cabras. En cuanto a la caza, era típica la de la cabra montesa, con cuyos cuernos hacían arcos. El caballo fue introducido en el siglo XVI a. C., y se han encontrado esqueletos de estos animales en algunas tumbas. Hay dos perfectamente conservados que pertenecieron a un príncipe. Podrían haber sido los que condujeron el cuerpo del difunto a la tumba, sacrificados después y enterrados con su dueño como parte de la ceremonia fúnebre. 

Empleaban la madera del ciprés para las puertas y columnas de sus palacios, aunque también apreciaban la madera del olmo. Tenían diversas formas de trabajarla, pero el mobiliario, rico y fastuoso, parece de tipo egipcio.


Las damas de Creta aparecen vestidas como la diosa madre, utilizando lana y lino como materias primas. La elaboración de joyas también era muy importante, y además los artesanos minoicos eran muy famosos como ceramistas y constructores. 

Ejemplo típico de ciudad dedicada al artesanado y al comercio es Gurnia, ocupada desde el minoico antiguo y que contaba con almazaras, prensas, molinos y talleres. La importancia de su comercio llevó al establecimiento de un sistema de pesas y medidas y a desarrollar la escritura para obtener un buen registro de las transacciones. Las excavaciones han revelado la existencia de infinidad de tablillas de arcilla inscritas con dos tipos de escritura, denominadas lineal A —desarrollada por los minoicos y que no ha podido ser descifrada— y lineal B, perteneciente a los micénicos posteriores.

Su armamento consistía en flechas, lanzas con punta de bronce, jabalinas, espadas y la doble hacha que se ha encontrado en abundancia en las tumbas de Micenas. Usaban un escudo bilobulado que dejaba al descubierto los costados y los muslos, o bien uno semicilíndrico alargado.

Pero los cretenses también sabían ser un pueblo pacífico que gustaba de la vida social y de la práctica de los deportes. Formaban una sociedad refinada, incluso sofisticada. Disponían de tiempo y riquezas suficientes para disfrutar de sus momentos de ocio y entregarse a curiosas tareas como la elaboración de complejos peinados a los muertos. Apreciaban la música y la danza, tocaban la cítara y la flauta, cuya invención se les atribuye, y fueron atletas, boxeadores y acróbatas. 


Tanto hombres como mujeres podían participar en estas actividades. Además se permitía a la mujer ejercer el sacerdocio. De las representaciones en vasos de distintos periodos y de las tablillas micénicas se deduce que las egeas no tenían la misma posición subordinada de las orientales, sino que desempeñaban un papel importante en la vida pública, y la sociedad minoica tenía características matriarcales. Ejercían también oficios humildes: había cardadoras, hilanderas, tejedoras, doncellas y sirvientas. Entre los hombres, el oficio de herrero y el de conductor de carros tenían especial prestigio.

Aunque el toro tuvo mucha importancia en la religión, las principales divinidades eran femeninas. En un sarcófago de Hagia Tríada hay una escena relacionada con el culto a los muertos en la que aparecen representadas dos mujeres, aparentemente diosas, que viajan en un carro, una de ellas empuñando un látigo. La diosa de la fertilidad era al mismo tiempo la diosa madre, la de los infiernos, dueña de los animales y soberana de la guerra. A ella se consagraban serpientes, pájaros, árboles, riachuelos o flores. 

El culto a la diosa Cibeles llegó a Creta y se celebraba de forma peculiar: era oficiado por unos sacerdotes castrados que sacrificaban un toro para beber su sangre y embadurnarse con ella. Se hacían castrar para parecerse a la diosa. Según Pausanias, una tradición frigia cuenta que Zeus convirtió en fértil un falo de piedra llamado Agdos, y que este engendró un ser hermafrodita llamado Agditis, al que los dioses decidieron castrar para convertirlo en Cibeles.

Para los minoicos y micénicos el centro del culto religioso era el palacio. Los dorios que llegaron después construyeron templos. No había muchos santuarios en las ciudades, por lo que es probable que las ceremonias tuvieran lugar más frecuentemente en las casas o en alguna especie de ermita en el campo. Recientemente se encontró un templo en la cima del monte Kefala. La colina se había allanado para su construcción, y tenía una terraza en un nivel inferior. Un muro rodeaba la zona y permitía el acceso controlado. 

Contaban con centenares de carros tirados por caballos que recorrían una densa red de calles pavimentadas con las que se conectaban las distintas ciudades. La vida en ellas era activa y abierta al comercio. En el centro de cada ciudad había un palacio con suministro de agua, decoraciones, ventanas y asientos de piedra. En el ala oeste del palacio de Cnosos se realizaban ceremonias, sacrificios de animales y ofrendas a los dioses de aceite, vino y miel. Uno de los frescos muestra a unos acróbatas saltando sobre el lomo de un toro en lo que parece ser una mezcla de deporte y ritual. Los estudiosos están divididos acerca de si la escena reflejaba una práctica real, pero parece relacionada con las historias de los jóvenes atenienses enviados al Minotauro cretense, monstruo con cuerpo de hombre y cabeza de toro que comía carne humana y vivía encerrado en el laberinto.

Se desprende de los textos micénicos que todo el personal de palacio estaba vinculado al wanax, y que las diversas actividades estaban sometidas a controles, informes e inspecciones. Los esclavos eran la parte más numerosa de la población de Creta, y los micénicos solían hacer viajes navales en su busca. Se dividían en dos categorías, de las cuales la más importante era la de los doeloi. 

Los asentamientos micénicos consistían en casas construidas a modo de celdas, a veces de dos y tres pisos. Tenían un porche con columnas, una larga habitación rectangular y en muchos casos al final de ésta una despensa. En la Creta minoica había casas inmensas con más de veinte habitaciones. Encontramos, por ejemplo, la casa de Chamaizi, con 13 habitaciones que se despliegan alrededor de un patio central en una superficie de 300 metros cuadrados. El edificio contaba con su propio santuario doméstico y se remonta a los comienzos de la era minoica, pero la tendencia en la construcción de casas fue ir disminuyendo el tamaño, lo que indica que se había pasado a núcleos familiares más sencillos.

Las casas de los muertos eran reflejo de las de los vivos, de ahí que los tholoi de Creta fueran también muy grandes: en Hagia Tríada se han encontrado 250 esqueletos en uno de ellos. Pero la disgregación familiar posterior implicaba la construcción de tumbas individuales, para las que en los palacios micénicos se emplean sarcófagos o grandes pithoi (vasijas).



18 comentarios:

  1. En los manuales de historia siempre aparecía esta civilización, junto a la Micénica, como el preámbulo o el primer capítulo dedicado al estudio de la Hélade: los primeros griegos. Su lejanía temporal permitió rodear la realidad de un halo de leyenda o mito, como la de mi buen amigo el Minotauro.
    Un saludo.

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    1. Cierto, hoy aparece por aquí su buen amigo y fuente de inspiración :)

      Feliz domingo

      Bisous

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  2. Pues me ha encantado su artículo de hoy. Como una perfecta Ariadna ha tirado usted del hilo de la historia perfectamente, desde los comienzos minoicos, pasando por los micénicos hasta casi los tiempos del muy amigo de nuestro buen amigo Cayetano.
    Beso su mano.

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    1. Pues sí. Un viaje tan largo me ha dado sed. Voy a por una cervecita. ¿Gusta usted?

      Feliz tarde

      Bisous

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  3. Había leído poco sobre esta civilización en la historia universal, en el manual de historia en la escuela donde estudie leí poco de ello ya que se daba más importancia a la helénica y la romana.

    Bisous

    Arnaud d'Aleman

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    1. Sí, y sin embargo esta es especialmente fascinante.

      Feliz comienzo de semana

      Bisous

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  4. Considerando que sólo he estudiado la historia forzosa del bachillerato, no es mucho lo que puedo aportar a la riqueza de esta página, pero me gusta dejar constancia de mi reconocimiento y admiración por los muchos datos que aquí se aporta. El misterio que rodeaba para mí a los cretenses es hoy un poco de más luz. Gracias, Madame.

    Bisous.

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    1. Cuando se descifre la escritura minoica, tal vez dejen de resultarnos tan misteriosos y los comprenderemos mejor.

      Feliz comienzo de semana

      Bisous

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  5. De nuevo todo lo que rodea a Grecia me deja con ganas de saber más. Hay siempre un poso de Civilización con mayúsculas de lo más atrayente. Saludos.

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    1. Un lugar que aún tengo pendiente visitar. Es una de mis fijaciones, encontrarme allí con los restos de esa vieja civilización.

      Feliz comienzo de semana

      Bisous

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  6. Hola Madame:

    Siempre me ha llamado la atención está civilización que antecede a la Griega. Había una serie de TV que veía de pequeños llamada Creta, que mostraba algunos aspectos de esa civilización.

    Aunque especificamente esa de la diosa Cibeles no la pusieron en la serie...

    Besos Madame

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    1. Curioso culto, en efecto. No sé, pero tengo la impresión de que los dioses eran muy caprichosos y exigentes.

      Feliz comienzo de semana

      Bisous

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  7. ¡Muy interesante!
    Ha sido una lección de historia cretense completa, muchas cosas las desconocía, así que gracias.
    Un abrazo.

    mariarosa

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  8. Todo lo minoico, lo micénico y lo cicládico me encanta. La cerámica y los frescos minoicos son de un refinamiento exquisito. He estado varias veces en Grecia. A Creta la he recorrido completa y por supuesto, recorrido en Cnossos y el Museo arqueológico. ¡impresionante!. Tengo pensado para más adelante en mi serie sobre cerámicas, dedicarles algunas entradas. Me gusta muchos tu descripción de la vida de los cretenses, me haces transportar a la época.

    Besos

    (Voy a ir leyendo tu blog hacia atrás, con clama, pero no te dejaré comentarios en cada entrada, prefiero leerte más a ti que demorarme comentando); además, anuncias la re-apertura del otro blog que también quiero leer, desde luego, y no llego a todo.

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    1. Muchas gracias, Myriam. Te aguarda un buen maratón de lectura!

      Buenas noches

      Bisous

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  9. Me ha refrescado la memoria con la civilización cretense. Aparece en numerosos textos y en una novela inolvidable: Sinuhé, el egipcio.
    Un saludo.

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    1. Inolvidable, sin duda. Y releíble. Una de mis novelas históricas favoritas.

      Feliz tarde

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)